

Un grupo de investigadores de la SEAMP de Barcelona, formado por Juan Miguel Marsella, Maria José Pérez Jover, Fran Recio y yo, Julio Puyo, acudimos el pasado 29 de Diciembre y, para terminar el año, con una visita e investigación al abandonado pueblo de Jafre, situado en la comarca del Garraf, entre Olivella y Sitges.
Juan M. Marsella, Fran Recio y Julio P. Mendez ante la Iglesia de Jafre
Antes de partir nos documentamos correctamente, para ponernos en antecedentes del lugar. Según se tiene entendido, dicho pueblo posee una historia y una simbología peculiares que nos haría remontar a varias siglos atrás y que más tarde comentaremos más detalladamente, pero ahora iremos directamente al tipo de fenomenología que allí se produce y que suelen hablar de cambios bruscos de temperatura (termogénesis), golpes constantes en las paredes (tiptología-raps), pequeños destellos luminosos en la entradas y junto a la iglesia, mal funcionamiento de aparatos tales como cámaras o móviles y más fenómenos difíciles de catalogar. Se dice que un niño murió ahogado al lado de un ciprés a la entrada del pequeño cementerio y del pozo y se tiene constancia de que hay psicofonías que lo corroboran. También han habido paragnostas (personas con una habilidad innata para sentir presencias o fuerzas) que han comentado que allí se concentran una serie de fuerzas o energías negativas...
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Pozo |
Ciprés a la entrada del cementerio |
La historia de Jafre nos remonta al año 1139 (que es donde aparece el primer documento del pueblo), cuando Ramón Guillem establece un castillo en dicha población y sus alrededores van poblándose paulatinamente. Se construyó una iglésia (la de Santa María), aunque la población va desapareciendo poco a poco, así que en el año 1413, dicha iglesia no tiene razón de ser y es desalojada, aunque en el año siguiente, entra a formar parte de la misma jurisdicción que la de Sant Pere i Sant Félix situada en Olivella.
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El progresivo cultivo de la viña hace que se incremente el número de pobladores en 83 el año 1820, restaurándose de nuevo la iglésia en 1850 (en la entrada de la misma, aún se puede ver). La plaga de la filoxera (insecto que afecta a las plantaciones vinícolas) hace estragos en los cultivos y la población va marchando, en 1960 quedaban 19 habitantes pero actualmente, el pueblo está totalmente abandonado y en ruinas, aunque se tiene constancia de que ha sido adquirido por la asociación Parc Natural del Garraf.
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Cartel situado en Olivella donde marca el camino a Jafre. |
Plaza principal de Olivella lugar de partida de nuestra expedición. |
Habiendo quedado previamente en la población vecina de Olivella, nos decidimos a emprender camino en busca de ese apasionante lugar. Tomamos carreteras y caminos de piedra y tierra poco recomendables para la amortiguación de cualquier turismo y, aunque personalmente había estado en dicho lugar, he de reconocer que en varios momentos perdimos la ruta y tuvimos que tirar de GPS para ubicarnos. Aún así disfrutamos de unas buenas vistas y de un agradable día de sol, quizás enturbiado por algo de viento en ciertos momentos.

Recorriendo dichos parajes, pudimos contemplar unas viejas casuchas semiderruídas que al parecer, formaban parte de Jafre, donde tomamos un poco de aire y, que nos indicaba que Jafre se encontraba bastante cerca. Emprendimos de nuevo la marcha al cabo de un rato, ya con nuevas fuerzas y, al cabo de unos pocos minutos, dimos con el pueblo de Jafre.
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El pueblo de Jafre está conformado por una iglesia en ruinas pero que se conserva, dentro de lo que cabe, en bastante buen estado; la casa de los barones de Jafre (que recuerda a las casas extensas y generosas de los nobles de aquella época, aunque su estado era bastante precario); el cementerio y pozo enfrente de los cipreses (cubierto en casi su totalidad por flora de la región) y un par de casuchas en muy mal estado, un tanto alejadas del centro del pueblo, que es una gran explanada (y actualmente, reserva natural de la zona).
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Casa del Barón |
Rectoría |
Casa de los criados |
Llegamos cuando quedaban escasas horas del atardecer y se recreaba ante nosotros, el típico pueblo catalán de principios de siglo pasado, aunque con un toque quizás entre nostálgico o melancólico (por la progresiva desaparición de la luz solar) e intrigante, como si una fuerza desconocida nos viniera a recibir y nos alojara en él.
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Recorrimos un tanto inquietos el lugar, tomando fotos y explorando las zonas más interesantes y recónditas del mismo. Lo primero que llamaba la atención, es unas pintadas, quizás de tinte satánico o pagano al lado de la puerta de la iglesia y es que, se tiene constancia de que dicho pueblo es un lugar telúrico por excelencia y eso lo ha sido aprovechado para realizar rituales o conjuros... El árbol de la entrada de la iglesia tiene un aspecto realmente inquietante, como si sus años de vida, se hubieran teñido con una amplia sabiduría misteriosa. Recorrimos los diferentes lugares, entre ellos, el ciprés y un pequeño cementerio tapado con arbustos y plantas pero que deja ver un pequeño pozo, que es donde supuestamente murió aquel niño ahogado años atrás. El lugar desprendía unas vibraciones peculiares, no aptas para cualquier curioso que se acerque a la zona y, solamente estábamos por la tarde, aunque el sol se iba despidiendo poco a poco
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Finalmente, y tras fotografiar gran parte del pueblo e intentar registrar varias psicofonías fallidas, decidimos instalarnos en la masía de los antiguos barones de Jafre, donde descansamos un momento y preparamos nuestras "herramientas de trabajo". Como antes comentaba, el lugar es una casa inmensa con, supuestamente, dos pisos, semiderruida, sin prácticamente tejado y con los típicos graffitis y pintadas de adolescentes. Decidimos ubicar allí nuestro cuartel general, puesto que era de los lugares más planos y a priori más interesantes para comenzar a intentar sacar resultados. Pusímos en marcha las grabadoras, nos concentramos en realizar una seria sesión ouija y al poco de empezar dimos con un ente que nos hablaba de asesinatos y un posible incesto, teniendo al dueño de la casa como protagonista, a un enterrador y a ella misma. Dicho ente, se presentaba como una niña que murió joven y que fue marcada por dicho triste acontecimiento, pero aunque fue bastante clara hubieron diversos momentos en que el master titubeó e hizo virajes extraños, con lo que tuvimos que tomar el control y retomar en repetidas ocasiones la sesión. Se controló la temperatura del recinto en todo momento, puesto que Juan Miguel posee un aparato en condiciones para hacerlo y, en varios momentos de la sesión, se pudieron comprobar cambios importantes. Se obtuvieron resultados diversos psicofónicamente hablando, pero esto solo es una toma de contacto, porque anochecía y la temperatura atmosférica iba bajando gradualmente así que la primera toma de contacto con el pueblo había concluido. Quien sabe si la próxima vez que el pueblo nos acoja será por la noche, que es donde la luna muestra los más innombrables misterios a los sentidos sedientos de conocimiento...
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