Desde hace casi 30 años el día 11 de cada mes un curioso acontecimiento se repite al pie de la montaña de Montserrat.
Ese preciso día, Lluis Grifoll atrae multitudes ávidas de ver con sus propios ojos lo que, algunas personas, han podido presenciar allí mismo con anterioridad, algún que otro día 11.

Muchos de ellos curiosos, otros fieles seguidores de Grifoll que le acompañan religiosamente cada mes, amantes del tema ufológico, medios de comunicación, escépticos y freakys dispuestos a reírse y pasar un buen rato, todos nos reunimos en la Montaña Sagrada, todos levantamos nuestra vista al maravilloso cielo despejado y cargado de estrellas, y todos escuchamos las explicaciones de Grifoll.
Me he de confesar una completa ignórate del tema OVNI, y, quizá a muchos le pueda parecer una total escéptica, no lo soy, pero como la gran mayoría de personas nunca he visto nada que pudiera creer que sea un ovni, así que no puedo afirmar que existan, tampoco puedo decir que lo que otros dicen ver sea falso.
Grifoll me pareció una persona bastante agradable y muy segura de lo que explicaba. No en vano eran ya muchos años respondiendo las mismas preguntas y dando las mismas explicaciones. Pero era claro y no se hacia pesado de oir.
Como él mismo dijo, no le importa lo que algunos digan de él, muchas personas habían visto ya las luces en el cielo y los extraordinarios fenómenos que allí o en otros lugares del mundo habían sucedido. Sin embargo, opinaba que muchos medios de comunicación o personas ligadas al mundillo de la t.v., radio o internet, se valían de hacer mofa de su persona y de estas reuniones con el único fin de ganar fama y dinero.
Sea cierto o falso lo que allí dicen que sucede, cosa que yo no se, Grifoll no gana nada con ello, ni hace daño a nadie. El que quiere oírle se acerca a el y el que no, puede permanecer más retirado. El que tiene alguna duda puede preguntar y siempre será respondido amablemente.
Y este fue mi caso ya que dudas tengo muchas. Así que le pregunte:

Ahora ya no se que buscar cuando mire al cielo: turistas espaciales o Ángeles.
¿Qué son los platillos volantes fotografiados hasta la saciedad?
¿Los Ángeles ya no tienen alas?
¿Vemos sólo lo que queremos ver?
Tendré que volver otro día 11 a Montserrat para intentar dar respuesta a estas nuevas dudas y, quizá, con un poco de suerte pueda ver esas luces maravillosas en el cielo. Aunque esto no quiere decir que pueda estar segura de lo que son…
Eso siempre será un misterio.

Todo esto comenzó el verano de 1977 , no necesariamente un día 11, cuando nuestro amigo Lluis Josep Grifol se encontraba tranquilamente en su casa con su mujer y sus hijos, descansando tras su jornada laboral. Como cualquiera de nosotros, llevaba su vida con toda normalidad sin importarle hasta este momento el tema ovni ni atraerle en lo mas mínimo. Entonces sintió una extraña sensación en su cuerpo, como un hormigueo que le recorría por completo, y decidió salir a la terraza para tomar un poco el aire. Entonces fue cuando, según él mismo describe, pudo ver asombrado "un fogonazo de luz que, emergiendo desde mi vertical, llegó casi hasta el horizonte del Mar Mediterráneo", no se habia aún repuesto de esto cuando un nuevo objeto luminoso volvió a cruzar por delante de sus ojos. Esta experiencia se repetiría durante varios dias, siempre despues de sentir el extraño cosquilleo en su cuerpo. Grifol pensaba que se estaba volviendo loco e hizo participe de estas visiones a su mujer, la cual pudo asegurarle que no eran alucinaciones, ella tambien podia verlas.
Y así el domingo día 11 de marzo de 1979 Grifol subía a la Montaña mágica de Montserrat para conseguir allí un contacto más directo con estos seres luminosos. Entonces realizó una serie de preguntas a las que obtuvo como respuesta una serie de trazos luminosos en el cielo.
Desde ese día numerosas personas se reunen en Montserrat, los dias 11 como ya es tradición, para ver ovnis y para hacer preguntas a estas luces que parecen conocer muchas respuestas.
Mª José Pérez
Vicepresidenta "SEAMP", 2007 ©