Dejando atrás el Alcázar de Segovia y tomando una curva a la derecha encontramos la calle Daoiz, una callejuela cuesta arriba y algo estrecha para llegar al Antiguo Museo de la Brujería, en la ciudad de Segovia.

  La entrada, bastante asequible para todos los bolsillos (4€ aprox.) invita a conocer 300 piezas reunidas durante toda la vida de su dueño, un señor italiano, que de forma muy correcta las tiene expuestas en una casa del año 1500 o 1600 aprox.

 A la entrada tienen expuestas ciertas figuras que se corresponden con ciertos ídolos e imágenes antiguas y unos habitantes muy curiosos, tales como “La Alicantina”.


Siguiendo el recorrido podremos encontrar figuras tales como “El fosil del Valle” y una reconstrucción de lo que podría ser la cabeza de un vampiro con la solución para darlo muerte.

Más adelante podemos observar botes con los ingredientes utilizados por las antiguas brujas. Podemos encontrar la famosa “Belladonna”, la “Dulcamara” y demás flores perfectamente conservadas en botes de formol. Insectos, tarántulas, escorpiones e incluso animales nacidos con deformidades e incluso bicéfalos, junto con las explicaciones oportunas tales como “La forma de convertir a un hombre en animal (Y viceversa)

 

incluso los elementos de transporte utilizados para envenenar aguas, fabricar pócimas fuera de su plaza y pasar desapercibidas con sus “polvos y ungüentos” en diversos medios como anillos y collares.

  No podemos pasar desapercibidos al entrar en la sala de la “sexualidad” o “erótica”. Figuras de aspecto de lo más cómico e incluso extraño a primera vista. Dibujos de figuras demoníacas con las brujas practicando actos sexuales, formas e insinuaciones para sus “aquelarres” y vicios.

En los sótanos de la casa encontramos viejos aparatos de tortura utilizados por la inquisición, explicaciones e historias, e incluso un viejo libro con explicaciones de cómo ejecutar a una persona. Explicaciones de cada máquina del horror. Quedamos asombrados al poder leer en un letrero algo así como “..los torturadores no paraban de torturar hasta que no veían la primera gota de sangre o lesiones importantes visibles, aunque nunca reparaban en molestarse en mirar a los ejecutados”. Los pelos de punta.. Podemos también observar la representación del taller de una “bruja” fabricando sus venenos, pócimas, o simplemente preparando o meditando. Cuidados hasta el más mínimo detalle.. Como en una antigua película de terror.

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  Salimos medio horrorizados (Después de todo.. uno se sorprende con poco ya..) y nos dirigimos a la ultima sala, en la que se exponen figuras y representaciones CUIDADISIMAS que representaban a los bustos de demonios, calaveras y lo que pueden ser las distintas formas adaptadas a lo largo de la historia por el mismísimo Señor del Infierno, Satanás.